ROSTRO
La rutina facial debe adaptarse a tu tipo de piel, a su estado actual y también a la época del año. Para mantenerse sana y equilibrada, la piel necesita una limpieza diaria respetuosa, una hidratación adecuada y protección frente a los factores externos.
En FARMA DORSCH queremos ayudarte a conocer mejor tu piel y enseñarte, paso a paso, cuáles son los productos y activos más indicados para sus necesidades.
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cuidado facial
La piel sensible está en el origen de FARMA DORSCH y sigue siendo una de nuestras principales preocupaciones.
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Mantén el equilibrio natural de tu piel con una rutina diaria que hidrate, proteja y cuide sin sobrecargar.
Equilibra el exceso de grasa con una rutina ligera que ayude a mantener la piel hidratada, confortable y con los poros limpios.
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Aporta confort y nutrición a la piel seca con cuidados que ayuden a reforzar la hidratación y la barrera cutánea.
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Durante la menopausia, los cambios hormonales pueden hacer que la piel se vuelva más seca, fina y sensible, y que pierda firmeza y luminosidad. Descubre una rutina adaptada a sus nuevas necesidades para reforzar la hidratación y recuperar el confort.
Cuidado corporal
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Cuidado capilar
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Preguntas frecuentes
Tu tipo de piel depende de cómo se comporta de forma habitual: nivel de hidratación, sensibilidad, brillo o confort. Si tienes dudas, te recomendamos realizar nuestra rutina personalizada para identificarlo correctamente.
Sí. Es habitual que la piel cambie según la zona, la época del año o el momento vital. Por eso es importante adaptar la rutina y revisarla periódicamente.
Sí. Factores como la edad, el clima, el estrés o los cambios hormonales pueden modificar las necesidades de tu piel o cabello.
El tipo de piel es su estado base (seca, grasa, sensible…), mientras que la necesidad es una condición concreta que requiere un tratamiento específico, como acné, manchas o falta de firmeza.
En ese caso, te recomendamos realizar nuestra rutina personalizada, donde te guiamos paso a paso para ayudarte a identificar el cuidado más adecuado.
El tipo de piel (seca, grasa, mixta, sensible) determina la textura y la base de tu rutina, mientras que las necesidades específicas como manchas o arrugas se trabajan con activos concretos. Por ejemplo, si tienes piel grasa con manchas, puedes usar un sérum con vitamina C o niacinamida en textura ligera o acuosa. Si tienes piel seca con arrugas, opta por un retinol encapsulado combinado con una crema nutritiva. Lo importante es no sobrecargar la piel: introduce los activos de forma progresiva y consulta con tu farmacéutico o dermatólogo si tienes dudas.
Sí, adaptar la rutina a cada estación es fundamental para mantener la piel y el cabello en óptimas condiciones. En invierno, el frío y la calefacción resecan la piel, por lo que conviene reforzar la hidratación y la nutrición. En verano, el calor y la humedad pueden aumentar la producción de sebo, y la exposición solar exige el uso diario de fotoprotector. En otoño y primavera, es buen momento para tratamientos más intensivos como exfoliaciones o activos como la vitamina C o el retinol.
Sí, es más frecuente de lo que parece. El cuero cabelludo graso produce exceso de sebo en la raíz, mientras que las puntas pueden estar resecas por el uso de calor, tintes o por la propia longitud del cabello, que impide que el sebo natural llegue hasta ellas. La clave está en usar champús equilibrantes o específicos para raíz grasa/puntas secas, y aplicar la mascarilla o acondicionador solo desde el largo, evitando el cuero cabelludo.
La piel seca es un tipo de piel determinado genéticamente: produce menos sebo y tiende a ser fina, con tendencia a la descamación y la tirantez de forma crónica. La piel deshidratada, en cambio, es una condición temporal que puede afectar a cualquier tipo de piel —incluso a la grasa— y se caracteriza por la falta de agua en el estrato córneo. La solución para la piel seca pasa por cremas nutritivas con lípidos y ceramidas; para la deshidratada, por activos humectantes como el ácido hialurónico y la urea.