FARMA DORSCH y África Directo: cuando la fotoprotección se convierte en esperanza
Hay proyectos que no se olvidan. Proyectos que nacen de una necesidad real y que demuestran que la dermocosmética puede ir mucho más allá del cuidado diario de la piel.
Uno de esos proyectos fue la colaboración de FARMA DORSCH con África Directo y la Comunidad de Madrid para ayudar a proteger la piel de niños y personas con albinismo en África. Una iniciativa sanitaria, humana y profundamente emocionante, en la que nuestro laboratorio puso su conocimiento dermocosmético al servicio de una causa urgente: prevenir el daño solar severo y el cáncer de piel en personas con albinismo.
Porque en algunos lugares del mundo, una crema solar no es solo un gesto de cuidado. Puede ser una herramienta de protección, salud y futuro.
El albinismo en África: una piel extremadamente vulnerable al sol
Las personas con albinismo tienen una ausencia o reducción importante de melanina, el pigmento que ayuda a proteger la piel frente a la radiación solar. Esto hace que su piel sea especialmente sensible al sol y que necesite una protección diaria, constante y muy alta.
En países con una radiación solar intensa, como Tanzania o Malawi, esta realidad se convierte en un problema sanitario de primer orden. La exposición diaria sin una protección adecuada puede provocar quemaduras, lesiones cutáneas graves y un riesgo muy elevado de cáncer de piel.
A esta vulnerabilidad física se suman, en muchos casos, la falta de acceso a productos fotoprotectores, la dificultad de distribución en determinadas zonas y la necesidad de educación dermatológica preventiva.
El periódico El País recogió esta realidad en un artículo de 2014 sobre la producción local de fotoprotectores para personas con albinismo en Tanzania, donde explicaba cómo el acceso a una crema solar adecuada podía marcar una diferencia enorme en la prevención del cáncer de piel.
Una colaboración entre ciencia, cooperación y compromiso
FARMA DORSCH comenzó a colaborar con África Directo en programas relacionados con el albinismo en Malawi y Tanzania desde el año 2009, aportando apoyo técnico y conocimiento dermocosmético.
El objetivo era claro: contribuir al desarrollo y producción de fotoprotectores de alta protección que pudieran llegar de forma regular y gratuita a personas con albinismo.
No se trataba solo de enviar productos desde Europa. El proyecto buscaba algo mucho más sostenible: ayudar a crear una estructura local capaz de producir, distribuir y acompañar el uso de estos fotoprotectores sobre el terreno.
Kilisun: un fotoprotector pensado para una necesidad real
Fruto de esta colaboración nació el proyecto Kilisun, vinculado a la producción local de fotoprotectores para personas con albinismo en África Oriental.
En 2013, el Regional Dermatology Training Centre, en colaboración con África Directo, BASF y los laboratorios dermocosméticos Fridda Dorsch, impulsó la primera producción local de fotoprotectores en África Oriental destinada a personas con albinismo: la Kilimanjaro Sunscreen Production Unit.
Esta unidad de producción tenía un propósito fundamental: asegurar una provisión regular y gratuita de cremas de alta fotoprotección mediante una iniciativa gestionada localmente, evitando depender únicamente de la importación de productos comerciales, que podía resultar costosa, irregular e insostenible.
Para FARMA DORSCH, formar parte de este proyecto fue una manera de aplicar nuestra experiencia en formulación, piel sensible y fotoprotección a una realidad donde la protección solar era una necesidad vital.
Una imagen que resume el impacto

Esta imagen resume mejor que cualquier palabra el impacto del proyecto. En ella se aprecia la evolución de la piel de un niño con albinismo antes y después de incorporar el uso regular del fotoprotector desarrollado dentro del proyecto.
Más allá de la fórmula, esta imagen habla de prevención, constancia y acceso. Habla de lo que ocurre cuando la ciencia llega a quienes más la necesitan.
Viajar al terreno para crear soluciones reales
El equipo de FARMA DORSCH también viajó a Malawi para participar en el desarrollo del proyecto sobre el terreno y colaborar en la creación de laboratorios destinados a producir fotoprotectores localmente.
Esta parte fue especialmente importante, porque permitía adaptar la solución a la realidad del lugar: las condiciones climáticas, las necesidades de la población, los recursos disponibles y la importancia de formar equipos locales.
No era un proyecto pensado desde la distancia. Era una iniciativa construida desde el contacto directo con las personas, con los profesionales sanitarios y con las organizaciones que trabajaban cada día en el terreno.

Educación, distribución y seguimiento
La distribución gratuita era una parte esencial del proyecto, pero no la única. Para que la protección solar fuera realmente eficaz, era imprescindible acompañarla de educación: explicar cómo aplicar el producto, cuándo reaplicarlo, qué zonas proteger con más atención y por qué la prevención diaria era clave.
El proyecto también implicaba producción, distribución, trabajo comunitario y seguimiento sobre el terreno, con el objetivo de que la fotoprotección no dependiera de acciones aisladas, sino de una estructura capaz de mantenerse y crecer.
Este enfoque convertía la iniciativa en algo mucho más completo que una donación: era un proyecto de salud pública, formación y sostenibilidad.
Kilisun Care en Malawi
Años después, el trabajo continuó evolucionando. En 2018, África Directo publicó una referencia al lanzamiento de Kilisun Care en Malawi, con el equipo de Fridda Dorsch y África Directo planificando el proyecto en el país.
Para FARMA DORSCH, esa continuidad demuestra la importancia de apostar por proyectos que no se quedan en una acción puntual, sino que buscan generar estructura, conocimiento y autonomía local.
Una historia que forma parte de FARMA DORSCH
Este proyecto representa muy bien nuestra forma de entender la dermocosmética: una ciencia aplicada al cuidado de la piel, pero también al bienestar de las personas.
Desde hace más de 40 años, en FARMA DORSCH trabajamos para crear fórmulas eficaces, seguras y respetuosas, especialmente pensadas para pieles sensibles o con necesidades concretas. En este caso, esa experiencia se puso al servicio de una población especialmente vulnerable, para la que la protección solar podía marcar una diferencia enorme.
Porque la piel no es solo belleza. La piel es salud, identidad, protección y vida.
Y este proyecto con África Directo nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos.
Un compromiso que sigue inspirándonos
Hoy, al mirar atrás, sentimos orgullo y gratitud por haber formado parte de esta iniciativa.
Orgullo por haber podido aportar nuestro conocimiento como laboratorio dermocosmético español.
Gratitud hacia África Directo, la Comunidad de Madrid y todas las personas que hicieron posible que este proyecto llegara al terreno.
Y emoción al recordar a cada niño, cada familia y cada equipo local que convirtió una fórmula en una oportunidad real de protección.
En FARMA DORSCH creemos en una dermocosmética con propósito: rigurosa, eficaz y comprometida con las personas.
Porque a veces, una crema puede ser mucho más que una crema.